PREVENCIÓN
Cuando adquirimos un perro, a veces no somos del todo conscientes de la responsabilidad que contraemos. Poco a poco vamos descubriendo todo un mundo nuevo que puede llegar a asustarnos si se nos viene encima de golpe. Son muchas las preguntas y los temores que surgen en nuestro entorno social, incluso desde el entorno familiar, que nos plantean la preocupación de si hemos hecho lo correcto o si nos hemos metido en un berenjenal difícil de manejar. Comprensiblemente estas intranquilidades son mayores si nunca hemos tenido un animal y siempre se producen por falta de información. Aunque principalmente este artículo está dirigido a la prevención creo que es conveniente hacer una pequeña reflexión sobre que es lo que debemos hacer desde el momento en que nos hacemos con un animal.
Obviamente no todos los perros son iguales, ni todos requieren lo mismo. A veces, esto depende de la zona en donde residimos o de la raza que compramos, (no es igual un pekinés que un Rottweiler o que un perro de caza), de si es un cachorro o es un adulto, incluso lo que tengamos que hacer, puede depender de si el perro es regalado, comprado a un conocido, comprado a un criador, (que normalmente nos lo da identificado y con las primeras vacunas puestas) etc.
Comenzaremos con aquello que es obligatorio por Ley. En la gran mayoría del territorio nacional es obligatorio tener identificado el animal y vacunado de rabia con un plazo que suele llegar hasta los seis meses de edad. También muchos municipios obligan a tener registrados los animales en un plazo de tiempo variable. Si además es de una raza potencialmente peligrosa es necesario tenerlo registrado en otro registro aparte y previamente haber pasado unos tests para ver si somos aptos para ello y tener suscrito un seguro obligatorio de responsabilidad. Esto también depende de los municipios o de las CC.AA. en su defecto.
Es probable que si viajamos con nuestros perros por otras zonas estemos incumpliendo alguna norma (que no nos exigen en nuestra comunidad) por lo que sería conveniente estar bien informado al respecto (por ejemplo la vacunación de rabia si en nuestra región no es obligatorio) y que incluso nos nieguen la entrada en algún hotel que permita la tenencia de mascotas si contravenimos los principios reguladores.
Una vez terminada esta parte pasamos a la prevención propiamente dicha. Distinguiremos tres tipos de actuaciones veterinarias básicas:
- Vacunaciones
- Desparasitaciones
- Controles regulares
Si compramos el perro de cachorro vamos a pasar por las tres fases. En una primera fase nuestro veterinario va a controlar a nuestro animal haciéndole un reconocimiento general, y dependiendo de la edad, se realizará una primera desparasitación previa al comienzo de la vacunación, para evitar que el animal tenga comprometidas sus defensas. Si ha estado amamantado hasta ese momento, dejará pasar un par de semanas antes de comenzar a vacunar. Ésta no debe comenzar antes de los 50 días de vida, ya que antes, el cachorro no tiene bien desarrollado su sistema inmunológico. Si es así, se le pondrá una primera dosis contra el Parvovirus y a partir de los quince días una dosis de refuerzo. Las enfermedades con las que el cachorro corre mas riesgos a esta edad son la Parvovirosis y el Moquillo. Por ello son las primeras vacunas que reciben nuestros cachorros. A partir de los dos meses y si no ha recibido ninguna vacunación hasta entonces, se le puede vacunar contra varias enfermedades, contra el parvovirus y con la trivalente (moquillo+leptospirosis+hepatitis) o con una tetravalente que englobe la vacuna contra el parvovirus. Siempre después habrá que poner una dosis de refuerzo. De todos modos hay muchas formas comerciales que engloban de diferente forma las vacunaciones. Tu veterinario te aconsejará la que mejor consideré en el momento.
Edad |
Vacuna |
6-7 semanas |
1ª dosis parvovirosis |
8-9 semanas |
1ª dosis trivalente o tetravalente* |
10-12 semanas |
2ª dosis parvovirosis |
12-14 semanas |
2ª dosis trivalente o tetravalente* |
20-24 semanas |
Rabia (si procede) |
| * O cualquier otra forma comercial |
En zonas rurales donde puede haber perros asilvestrados habría que vacunar contra todas las enfermedades víricas que hay vacuna para proteger a nuestro cachorro ya que estos perros no están adecuadamente vacunados. De igual forma, hay que destacar que aquellos perros que conviven con otros perros o van a estar en perreras o van a exposiciones deberían ser vacunados contra la tos de las perreras y contra los coronavirus, esta última dependiendo de si la zona es enzoótica, es decir que existen casos confirmados de coronavirus. Si va a ir al campo, en zonas donde hay ganado, habría que vacunar contra la enfermedad de Lyme, que es transmisible a través de la picadura de garrapatas.
La última vacuna que se suele poner es la de la rabia, si es obligatoria en tu comunidad autónoma, aunque es recomendable por lo antes expuesto.
En cualquier caso, el veterinario de tu zona estará perfectamente informado sobre aquellas enfermedades más frecuentes en tu área y será la persona indicada para orientarte. Estas vacunas serán de revacunación anual.
Desparasitaciones. Las desparasitaciones pueden ser, internas o externas. Las internas, deben realizarse cada tres meses como mínimo, principalmente contra gusanos planos o cestodos (como el equinococcus granulosus que produce los quistes hidatídicos) y contra gusanos redondos o nematodos (como los ascáridos). Las externas son más variables y su aplicación depende en cierto modo de las estaciones (más frecuentes en épocas de calor) y de la zona (más frecuente en zonas rurales). Entre las más importantes están las que previenen contra las dirofilarias y contra la sarna. En cualquier caso tu veterinario seguirá siendo la persona de referencia para aconsejarte.
Controles regulares. Una visita al veterinario de vez en cuando puede ayudar a descubrir problemas que están en su comienzo y que quizá en ese momento tengan fácil solución. Los chequeos, si el perro comienza a ser mayor, son la mejor forma de prevenir posibles patologías. El control funcional, vacunaciones, desparasitaciones y el asesoramiento nutricional, es la forma de asegurar una larga vida a nuestro animal.
Algo también importante y que ya no depende sólo del veterinario, sino que también depende de nosotros mismos, es que nuestros perros hagan ejercicio y se alimenten adecuadamente. Si el perro está sano y fuerte, y alimentado equilibradamente, podrá luchar mejor contra posibles futuras enfermedades.
Finalmente, en cuanto a prevención lo más importante es mantener una higiene adecuada, limpiando y desinfectando regularmente las zonas que habita el animal y acostumbrándonos tanto nosotros mismos como a nuestros hijos a mantener una higiene correcta después de haber estado jugando con nuestro perro, lavándonos las manos y mucho más, si el perro con el que se practican los juegos no es el nuestro.
Si se tiene cuidado con todos estos puntos arriba enumerados, será muy difícil que tengamos algún problema serio con nuestro animal y siempre, siempre, ante la duda, acude a tu veterinario y pregunta, él es el profesional más adecuado para aconsejarte y para cuidar de tu animal. |