Si bien sabemos que los animales van aprendiendo a lo largo de su vida, los depredadores y primates parece que lo hacen con más eficiencia que otras especies. Y entre todos ellos los lobos parecen ser de los más listos. Los perros, como
descendientes de éstos, conservan esta característica
que se mantiene a lo largo de toda su vida.
En la actualidad sabemos que los perros aprenden
por varios sistemas:
Sistema error/acierto.
También conocido como condicionamiento operante, consiste en que los animales tienden a aumentar la frecuencia de los actos que le son satisfactorios y a disminuir la frecuencia de los que le son desagradables. De una manera sencilla podemos decir que si el animal al realizar un acto recibe una recompensa tiende a repetirlo. Si, por el contrario, recibe un castigo tiende a no hacerlo. Es una de las bases del adiestramiento canino.
Condicionamiento clásico o reflejo condicionado.
Dice que el perro aprende a asociar un reflejo con un estímulo, de manera más o ráenos inconsciente. El ejemplo más claro fue el de su descubridor, el fisiólogo ruso Pávlov. Estudiando la digestión en un grupo de perros pudo observar que al tocar una campana y dar de comer a los animales éstos asociaban el sonido de la campana con la comida y comenzaban a secretar jugos gástricos al oír el sonido del estímulo (la campana), sin ni tan siquiera ver la comida.
Aprendizaje por observación.
Método importante para que los conocimientos de los progenitores pasen a su descendencia y puedan aprovechar las experiencias adquiridas por un determinado grupo. Este sistema de aprendizaje se utiliza en el adiestramiento de los perros de caza, ya que los cachorros y perros jóvenes aprenden antes a cazar observando e imitando a los perros mayores.
Aprendizaje reflexivo.
Sobre este tipo de aprendizaje existen controversias. Supone que un perro es capaz analizar un hecho, reflexionar sobre él y actuar en consecuencia, es decir que son inteligentes. Y la realidad es que, en mayor o menor medida, los perros lo hacen. Vamos a profundizar en este punto.
ALGUNOS EJEMPLOS DE APRENDIZAJE.
Estoy seguro de que
todos los que manejamos perros no tenemos duda de que los perros son inteligentes, y podemos poner numerosos ejemplos de casos en los que nuestros perros nos han demostrado que realmente lo son. A veces no es fácil diferenciar entre un animal que sea muy rápido aprendiendo de otro que realmente tenga capacidad de análisis de situaciones más o menos complejas, que saque conclusiones y actúe en consecuencia. He tenido perros que aprendían cualquier truco o habilidad a la primera, pero no eran especialmente inteligentes.
En cambio, otros perros, sin que nadie los eduque, son capaces de sacar conclusiones interesantes. En el pequeño pueblo donde vivía, un vecino tenía un perro mestizo que no destacaba por nada, excepto por el apego a su dueño. Aunque era un perro de pueblo al que se le rendían pocas atenciones, no se separaba nunca de su propietario. El dueño iba periódicamente en coche a una casa en el campo situada a unos 5 kilómetro del pueblo, dando un gran círculo por la carretera, pero se podía atajar por del monte, y entonces apenas distaba 1 kilómetro. El perro dedujo que cuando su dueño se montaba en el coche, y salía en una determinada dirección, se dirigía a la casita y no tardó en aprender a ir por el atajo, por lo que la mayoría de los días llegaba antes que el dueño. Aquel animal había analizado la situación y había concluido que le era más cómodo correr 1 kilómetro por el campo que 5 por la carretera detrás de su dueño.
El Dr. Ed Bailey, que en diferentes trabajos también analiza la inteligencia de los perros, pone el ejemplo de una de sus labradoras a la que le atribuía una gran inteligencia, a la vez que capacidad de aprendizaje. Cuenta que alrededor de su casa, en Estados Unidos, abundaban las marmotas y que la perra no dudaba en escaparse para cazarlas. La acción que describe se la vio realizar en numerosas ocasiones: la perra se dirigía al trote hacia la marmota que, al verla venir, se introducía en el agujero de su madriguera para defenderse. Entonces daba la vuelta a la madriguera y se tumbaba a pocos centímetros de la boca, esperando a que la marmota volviera a salir, pero por el lado contrario por el que había venido. A los pocos minutos la marmota se asomaba, siempre mirando en la dirección que la perra había venido, mientras que ésta estaba justo detrás de ella, y aprovechaba la ocasión para morderla en la nuca y atraparla.
Indudablemente, para alcanzar una técnica de caza tan depurada, sin que nadie la haya enseñado, manifestaba una clara inteligencia.
¿SE HEREDA LA INTELIGENCIA?
Llegados a este punto, no dudamos que los perros sean inteligentes. Pero no todos los perros son capaces de discurrir como los ejemplos que hemos puesto, por lo que también sabemos que unos animales tienen más capacidad que otros. Por lo tanto, ¿ésta inteligencia va unida a estirpes de perros?, en otras palabras, ¿la inteligencia se hereda?
Volviendo al Dr. Bailey, y de nuevo hablando de esta perra, comenta que de la única camada que tuvo uno de sus hijos -al que también entrenó- manifestaba similar inteligencia y capacidad de aprendizaje. Lo cual no es raro, porque algunas razas de perros, que se han seleccionado con este objetivo, lo cumplen con creces. Tengo un buen amigo que le encantan los perros de pastor -los llamados careas- para cazar. Año tras año habla con los pastores y compra cualquier perro pastor que tenga instinto de caza y que deje las ovejas para seguir a los jabalíes, corzos o liebres. Siempre tienen buenos perros. En ninguno de ellos destaca el olfato o la muestra, pero en todos es manifiesta su habilidad e inteligencia y rápidamente entiende que el juego consiste en echar las piezas al cazador, que es el que las mata. Los perros de pastor han sido seleccionados precisamente por su inteligencia y capacidad de aprendizaje. Otro ejemplo puede ser todavía más cercano a nuestro mundo, el mundo de la caza. Se dice que los podencos no pueden correr en los canódromos porque, después de la primera vuelta, y analizado que la liebre siempre pasa por el mismo sitio, saltan la valla, atajan y capturan el señuelo. ¿Por qué tienen esta conducta y los galgos no? No tengo ninguna duda de que los podencos, en el grupo de los perros de caza, son de los más habilidosos e inteligentes. Cientos de años de selección en semilibertad han ido escogiendo a los más aptos, listo y tenaces en la caza.

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