Entre las alteraciones del comportamiento canino más llamativas se encuentran las llamadas estereotipias; acciones como
la persecución incesante de la cola o el lamido constante de las extremidades son algunos ejemplos.
Las estereotipias, también llamadas conductas compulsivas, son acciones repetitivas que siempre tienen la misma secuencia y se manifiestan fuera de contexto; a menudo son exageradas y sostenidas y no poseen ninguna función aparente. No hay predisposición de sexo y edad para el desarrollo de las mismas.
Tipos
Las estereotipias que se observan más frecuentemente son las conductas locomotrices, las orales, con agresión, de vocalización y de alucinación.
Conductas locomotrices
Los animales dan vueltas sobre sí mismos y se intentan cazar la cola, mordiéndosela incluso, y llegando a causarse lesiones; cazan reflejos de luz, moscas o bichos e incluso sombras; caminan sobre la misma línea. En estas conductas locomotrices también entraría el denominado síndrome del perro enjaulado en el que el animal camina de un lado a otro de la jaula, siempre igual; salta las vallas; camina en círculos.
Conductas orales
Automutilación (morderse las patas o los pies); lamerse llegando a producirse heridas o ulceraciones (dermatitis acral por lamido); lamer el aire o la nariz; morder o lamer objetos; intentar cazar moscas o bichos; anorexia; polidipsia; pica; polifagia.
Conductas con agresión
Gruñidos o ataques autodirigidos (gruñir a la parte trasera, atacar partes de su cuerpo como las patas o el rabo, etc.); atacar un bol de comida u otros objetos inanimados; puede darse una agresión a personas impredecible.
Conductas de vocalización
Ladrido rítmico, sobre todo en perros enjaulados (este ladrido no es en respuesta a un estímulo y la cadencia es siempre la misma); gemidos.
Conductas de alucinación
Mirar fijamente a las sombras; asombro.
Se ha observado alguna predisposición racial a ciertas conductas. En la conducta de perseguirse la cola tenemos al Bull Terrier y al Pastor Alemán; en la dermatitis acral por lamido el Doberman, Labrador, Shar-Pei, Maltes, Setter Inglés, son especialmente sensibles.
Estereotipias no orgánicas
Si se comprueba que el problema empieza a manifestarse coincidiendo con un cambio en el ambiente del perro o aparece sólo en determinados contextos, es muy probable que se trate de una estereotipia sin causa orgánica. Por ejemplo, en el tema de los contextos, un perro puede expresar una conducta, como lamerse las patas (conducta de desplazamiento, ver más adelante) cuando sus propietarios -un matrimonio- se ponen a discutir acaloradamente delante de él. El perro en un principio muestra esta conducta para llamar la atención de los propietarios, ya que su carácter tímido le impide meterse en medio para cortar la discusión. Si no se toman medidas al respecto, es decir, se deja de discutir delante de él, además de que esta riña está reforzando la conducta del perro, el animal seguirá lamiéndose las extremidades hasta que este comportamiento se perpetúe en el tiempo y se vuelva estereotipada. Las estereotipias por causa no orgánica se deben, normalmente, a un estado de estrés o ansiedad en el perro, provocado casi siempre por el ambiente en el que habita. También provienen del estado de frustración o conflicto al que el animal se ha visto sometido durante un tiempo, y esto le causa una incapacidad para saber lo que es correcto y cómo escapar de esa situación continuada de ansiedad.
Situaciones de conflicto
Una situación de conflicto es aquélla en la que el animal está muy motivado para realizar al mismo tiempo dos conductas que son incompatibles la una con la otra, por ejemplo, acercamiento y retirada. Éstas serían conductas de desplazamiento y son aquellas que manifiesta el animal cuando se encuentra en una situación de conflicto en la que quiere desarrollar una conducta, pero su carácter le impide realizarla con total soltura. Un ejemplo se ve a menudo en propietarios que llaman a sus perros mediante gritos y gesticulando, es decir, con un lenguaje corporal ofensivo, enviando al animal comunicaciones agonísticas de intención así como señales de fuerza (nosotros somos bípedos y más grandes que ellos) por lo que el animal, como
es normal, en vez de acudir a la llamada tiene conductas de desplazamiento como ponerse a oler el suelo o marcar la primera farola o árbol que se encuentra a su paso.
El conflicto, aparte de referirse específicamente al motivacional del animal, también puede referirse a la frustración del mismo.
Frustración
El término frustración hace referencia a la situación en la cual el perro tiene una motivación para realizar cierta conducta, pero se le previene de hacerlo, por lo que el animal puede ejecutar acciones alternativas que den salida a esa motivación -más, si esa motivación es muy alta-.
Ansiedad por separación
La dermatitis acral por lamido es una de las manifestaciones de la ansiedad sufrida por el animal al separarse de su propietario.
Situaciones en las que el animal no puede prever ni controlar su entorno
La falta de predicción y control sobre el entorno suele aparecer por estas causas: interacciones incoherentes del propietario; la falta de entrenamiento en las órdenes y el uso incoherente de las mismas; frustración de motivaciones -interacción social y de exploración-; y la utilización inapropiada del castigo.
Por ejemplo, un caso de falta de entrenamiento a órdenes y por eso, uso incoherente de las mismas, sería cuando se realiza la llamada al perro con el collar electrónico y el mismo no sabe responder adecuadamente, es decir, no se le ha enseñado correctamente qué hacer. No podemos esperar que un perro acuda a la llamada si no se le ha enseñado previamente a hacerlo. Esto hace que el propietario empiece a mandarle impulsos cada vez más intenso, castigando así al animal, lo cual hace que su nivel de estrés se incremente, se bloquee y no pueda controlar el entorno; además, al perro lo podemos "romper". Según Manteca (2003), "algunos experimentos realizados recientemente sobre el efecto del estrés crónico en el perro indican que -además de los cambios hormonales propios de la respuesta de estrés-, se producen una serie de cambios de conducta. Estos cambios incluyen un aumento de la frecuencia de micción, en la conducta de acicalamiento y en la actividad locomotora, así como una mayor incidencia de coprofagia. Además, los perros sometidos a estrés crónico parecen reaccionar con una mayor agresividad cuando se enfrentan a un estrés agudo".
Hay que tener presente que la situación más estresante para un perro es aquella sobre la cual no tiene el control, y en la que no puede predecir qué es lo que va a pasar.
Además de las causas anteriormente mencionadas, en las que el animal no puede prever ni controlar su entorno, las estereotipias se convierten en conductas reforzadas involuntariamente por los propietarios. Hay que tener presente que la manifestación de la conducta compulsiva sólo en presencia del propietario es una conducta condicionada por el mismo. Finalmente, el aburrimiento puede ser también una de las causas de las estereotipias
| Miguel Ángel Signes Llopis es experto en problemas de comportamiento, modificación de conducta, asesor y terapeuta canino certificado por AEPE en el Curso Máster de Etología Canina Avanzada, Trabaja en el área de Etología Clínica y de Terapias de la Asociación para el Estudio del Perro y su Entorno de la que es socio (www.aepe.net). Presidente de la Asociación de Terapias y Actividades Asistidas con Animales de la Safor (www.ataaasafor, es). Técnico en Terapia Asistida con Animales por la Fundación Bocalán. Es miembro de la Asociación Española de Terapias Asistidas con Animales y Naturaleza (www.aetana.es). |
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