Hoy, la cría y selección de perros se practica generalmente en colectividades: cheniles o perreras. Incluso la tenencia de perros también se ha desplazado a la perrera o residencia porque la vida moderna de ciudades y pueblos "expulsa" a nuestros perros a poco que uno tenga tres o cuatro perros. En la zootecnia, el arte de criar animales de producción, el concepto de higiene es equivalente al de salud y confort. El profesor D. Rafael Sarazá describió la higiene como "ciencia de preservar a los animales de las enfermedades y mantenerlos en perfecto estado de salud, sosteniendo el aspecto productivo." Claro que hoy no es el momento de detenernos en el concepto de higiene, auque sí es oportuno recordar que la higiene aplicada al individuo es una cosa y el mantenimiento higiénico del perro en colectividad es otra muy distinta. 
Este tránsito del corral o la terraza, de la propia casa a la perrera (en el extrarradio o en el campo), a muchos propietarios y cazadores nos ha desorientado. Es muy diferente tener a nuestro perro cerca, entre nosotros, viéndolo a menudo, en la puerta, desde la ventana. Por el contrario, en la perrera el animal vive en un ambiente exclusivamente canino, con visitas episódicas del dueño, sin posibilidades de escapar, sin posibilidades de refugiarse, rivalizando con otros perros, incluso conviviendo con perros enfermos, en un microclima inevitable para él y obligado a sufrir las instalaciones sean cuales sean.
El perro es un cánido domesticado, aunque lo que más place a los cánidos es la libertad , la carrera y los juegos. Un perro debería estar libre al menos en una tercera parte del día. Es especialmente importante aplicar los conocimientos de etología en las especies de cánidos a la crianza y alojamiento de los perros. El cazador es un observador natural de la etología de las especies salvajes y, por lo tanto, debe aplicar sus conocimientos en conductas para beneficiar el confort de los perros alojados en colectividades. Son tantas las amenazas y los inconvenientes, que nos vemos obligados a recluir a nuestros perros, en parte para controlarlos, en parte para protegerlos, en parte para darles un alojamiento digno y confortable.
El confort, el bienestar animal , debe ser el objetivo del alojamiento. Siempre se debe anteponer a otros requisitos como la facilidad de manejo, la asepsia o la facilidad de limpieza. El concepto de "núcleo zoológico" que ha impuesto la ley obliga a los veterinarios a vigilar la salubridad de las instalaciones, lo que lleva a postergar el concepto de bienestar con frecuencia. Desde nuestro criterio, el bienestar es salud individual y colectiva.
El otro concepto de higiene siempre presente en la perrera es el de seguridad , a mejor decir, bioseguridad. Nos referimos a la seguridad para los animales; el manejo fluido, sin incidencias; evitar riñas entre perros; certificar cubriciones y apareamientos voluntarios; evitar robos; destinar detritus y aguas fecales; evitar incidentes con visitantes o clientes de la perrera.
La salubridad es un factor en entredicho hoy en las perreras. Hace veinte años casi se desconocían en la perrera las enfermedades parasitarias que preocupan ahora en las colectividades, más incluso que las enfermedades infecciosas. Las coccidiosis intestinales debidas a diferentes tipos de eimeria; las giardias como agente parasitario difícil de prevenir; las residuales sarnas interdigitales; las sempiternas pulgas de las que aparecen minúsculas especies irreductibles... Y finalmente los nuevos virus: parvo, coronavirus, rotavirus... que se trasladan de unas perreras a otras por los servicios urgentes de mascotas.
Naturalmente, en este texto solo cabe una aproximación divulgativa al vasto campo de las instalaciones. Sin embargo, también cabe referirse al material de construcción , a los nuevos cerramientos, a las posibilidades de cierres y a la oferta del mercado en cuestión de casetas o incluso prefabricadas.
Superficie y libertad Se trata de practicar con un recorrido rápido y sinóptico estas ideas, conceptos y novedades. El concepto de perro amarrado a una cadena debe ir quedando atrás, especialmente en los perros de caza bien musculados. El parque es una solución barata y mucho más cómoda. Permite libertad de movimientos al perro, expansión y jerarquía, tres aspectos esenciales en la perrera.
La fórmula de superficie mínima en perros de caza con al menos 30' de entrenamiento, carrera o paseos, es de 5 m2 de parque cada 25 kg. de peso vivo alojado.
Algunos aspectos prácticos del parque para perros |
Superficie mínima |
5 m2 /25 kg. Peso Vivo |
Piso |
Rugoso, incluso de hormigón |
Dimensión |
Rectangular |
Accesos |
Entrada desde cubículo. Puerta de salida propia |
Comederos |
Aprovechar rincones |
Bebederos |
Cerca de sumideros. Preservarlos del suelo |
Desnivel |
2 % |
Sombreo del parque |
Tela negra. Rafia.
Chapa minionda aislada para evitar condensaciones y goteos. |
Murete o chapa |
Separación opaca de 70 cm. altura, un 120% de la alzada de los perros alojados. |
La publicación más afinada sobre superficie de parques es la de Douglas H. McKelvie, catedrático de Veterinaria de la Universidad de Colorado, publicado en 1974, tras su enorme experiencia en galgos de canódromo en Florida (U.S.A.): " se requiere que el perro disfrute de un espacio en su cercado primario igual al cuadrado de la pisada del animal, según su edad, aumentando las medidas según la distancia, desde la punta de la nariz hasta la base de la cola del animal, en pulgadas, añadiendo 6, elevando este número al cuadrado y dividiéndolo por 144".
La salida y entrada de perros en el parque siempre implica riesgo de accidentes. Si de lo que se trata es del paseo diario, la recomendación es por pasillo de servicio interior, de manera que el paso del perro no irrite a los colindantes. Si hablamos del cambio de alojamiento, siempre debe hacerse por la mañana, de modo que tengamos todo el día para ver evolucionar la jerarquía con el compañero de parque (si lo hay) y con los limítrofes. Mejor, introducir el perro protegido de una carlanca durante 70 h., para facilitar la tolerancia.
Confort en el cubículo
Horror por las tablas de madera. Horror por la humedad. Horror por las corrientes de aire. Es curioso que la mayoría de los cazadores hayan asimilado bien el concepto de huir de la humedad, mientras aplican la solución es utilizar tabla en las camas. La madera de tablero aglomerado enseguida rompe, no es confortable ni duradero. Los tableros de formica son resbaladizos y desagradables al perro. La tabla es agresiva con la piel, dura en exceso como cama, cortante con el pelo, guarda bacterias y residuos orgánicos múltiples. Creemos que habiendo superficies plásticas o cauchos, tan modernos y limpios, el perro adulto las agradece. Otra aplicación barata y confortable la constituyen los barriles de chapa o plástico, depósitos en los que el perro aprovecha zonas curvas para acomodarse. Son prácticos; dulces para el perro; sin corriente ninguna; necesitan una buena fijación y aislamiento; con cierto desnivel para facilitar su limpieza; herméticos; con una tabla en el frontil; rellenos de paja, viruta o tiras de periódico, que los hace más confortables aún. Los barriles son muy indicados para alojamiento de perros adultos. Con aislamiento térmico, sujeción y tejadillo propio.
Las camas de plástico son muy adecuadas para cachorros por su confortabilidad y fácil desinfección. Desde hace unos años, en nuestra perrera utilizamos esta solución que parece óptima, solo necesita encontrar la cama adecuada para cada necesidad. En cuanto a adultos, los materiales aislantes permiten hoy suelos de hormigón, de nula humedad, y adecuada dureza que los hace adecuados especialmente en verano, para huir de pulgas y garrapatas. En invierno pueden combinarse con cama blanda de paja u otros materiales desechables.
Una constante en el cubículo debería ser la ausencia de rincones, las perreras modernas se construyen sin ángulos. Nosotros preferimos el bebedero dentro del cubículo, junto a la puerta, para evitar hielos.
Para alojamientos colectivos de perros, la posición y evolución de la jerarquía social es un aspecto clave, que nunca hay que perder de vista. El cubículo debe responder a esta necesidad. El cubículo cubierto debe permitir dos posiciones de descanso en el perro: interna en tiempo de frío; externa, más aireada, en tiempo de calor. Generalmente la caseta interior con techo, facilita estas dos posiciones. Estas dos posiciones también evitan enfrentamientos jerárquicos cuando el cubículo es compartido.
Cerramientos y zonas
Desde hace años que venimos experimentando que la perrera debe ser construida con el sistema "vagón de ferrocarril": Naves con su eje longitudinal de orientación Este-Oeste, con pasillo de servicio lateral y cubículos orientados al mediodía. En nuestra opinión, la distribución es discutible, pero la estructura admite pocas mejoras. El pasillo de servicio debe ser amplio, 1,5 - 2 m., pero no tanto que genere turbulencias. Sirve para trabajar, para entrenar, como almacén provisional, como zona de calefacción o refrigeración, etc. Debe ir precedido de un vestíbulo independiente, de un almacén y de un cuarto botiquín con mesa. Ventanas oscilantes en el pasillo, por encima del muro de los cubículos. El acceso a las camas debe ser indirecto, mejor con puerta corredera. La cubierta de las naves y puertas deben estar bien aisladas (poliuretano).
Ajustando las diferentes construcciones con perros a la estructura descrita, las perreras de tenencia o cría deben acoger diferentes zonas, que enunciamos para su evaluación según los casos. A saber:
Alojamientos
- Adultos y residua.
- Zona de maternidad o cría, destinada a madres paridas o camadas hasta los 6 meses.
- Zona de machos, en la perrera de cría o zona para perros peligrosos o de conducta especial (perros de presa) en las rehalas.
- Lazareto, ubicado a distancia, para alojar en cuarentena adultos y residua de procedencia externa. Puede servir para residual de enfermos. Siempre que se pueda, en dirección contraria al viento dominante y al sentido de las aguas residuales.
Cuartos anejos
a) Almacén de piensos, hermético, a prueba de ratas. Nosotros usamos cajones de protección como contenedores de los sacos.
b) Lavabo y vestuario.
c) Almacén general: ropa, utensilios de caza y entrenamiento, camas, herrajes, correas, incluso sofá-cama de urgencia, armario de complementos.
d) Botiquín, con sala de exploración y mesa, para el uso eventual del veterinario clínico. Lavabo y pila.
e) Comedor. Desde 1994, el uso de un comedor en nuestra perrera ha demostrado tremenda utilidad. Tenemos diez plazas en una construcción ligera y cubierta. También, con sistema "vagón de ferrocarril", con cubículos ciegos para un solo perro. Las hora de la comida permite pasar la población de adultos por esta sala anexa. El sistema evita la rivalidad por la comida, como motivo de peleas, riñas o accidentes. Nuestro "comedor" nació como sala de "palatal test" y aún seguimos utilizándolo como tal en pruebas de paladar de productos Super Plan ® con los que trabajamos. Ahora su principal uso es sala para alimentar adultos por turnos. Tiene el beneficio añadido de reforzar individualmente el trato en positivo y la obediencia a la orden de entrada y salida. Dar de comer se convierte en un proceso relativamente rápido, limpio y sin incidentes. Permite controlar exactamente la ración individual y estimula el trato perro a perro, al menos una vez al día de toda la colectividad. Además facilita mucho la administración de tratamientos, desparasitaciones, etc.
Cerramientos de exterior
Sobre porches, cerramientos y cierres se podría escribir un libro. En España, la industria va muy por detrás de las necesidades de los criadores y perreros. En nuestra opinión la malla galvanizada debe quedar totalmente relegada al contorno de la finca. Para los parques, mallazo rígido galvanizado, mejor cuadrado y resistente. Las separaciones entre parques deben tener un murete o chapa. Mejor aún chapa, para impedir el apoyo de los perros sobre el muro. Personalmente soy partidario de cubrir al menos la mitad de la superficie del parque, al menos en una tercera parte de los parques de adultos y la totalidad de los cachorros. Con cubierta minionda aislada (por debajo mejor) se evitan humedades en invierno, exceso de sol en verano y -si la chapa está bien aislada- no debe incurrir en condensaciones de invierno y primavera. Las puertas de exterior pueden ser de mallazo o barrotes galvanizados. Aceras o pasillos de hormigón en el contorno de naves y parques. 
Hay pocos tipos de cierres disponibles en el mercado español. A diferencia del mercado inglés, donde la industria del caballo ha estimulado la creatividad de cerramientos y cierres de exterior. Todos los cierres y picaportes de la perrera deben abrir hacia arriba, para evitar que un perro adulto abra por presión. Igualmente todos los cierres deben ser susceptibles de ser asegurados por sendos candados de una sola llave. Se encargan fácilmente. Todos los cierres exteriores deberán estar galvanizados o ser de acero inoxidable. Nuestra preferencia: cerrojos con muelle y cierre alemán. Este sistema ha demostrado su fiabilidad en maquinaria agrícola, nunca abre por descuido, el perro nunca aprende y es resistente a todo tipo de golpes e inclemencias. El cierre llamado "alemán" es una especie de émbolo articulado macho, que está fijo, que cierra sobre una hembra móvil en la puerta. Al instalarlo hay que tomar la precaución de enfocar la boca hembra hacia el émbolo por la parte más ancha, para facilitar y acelerar al cerrar.
Botiquín: clínica de urgencia y profilaxis.
La más básica prevención higio-sanitaria en la perrera es evitar el uso de raticidas, ni ratonicidas, ni otros venenos. En tabla anexa, reflejo algunos elementos de botiquín de urgencias en la perrera.
Botiquín en mi perrera de Guadalajara. Urgencias, material esencial y productos . |
Aplicaciones |
Productos / Materiales / -------- |
Observaciones |
Material quirúrgico |
Suturas, agujas, porta-agujas, pinzas de mosquito, pinzas de diente de ratón, pinza de cocodrilo, guantes látex, algodón y vendas, esparadrapo, cinta aislante. |
Todas las perreras deberían contar con una triste pinza de las llamadas'de cocodrilo', estéril, a fin de intervenir rápido en las espiguillas de oídos y ojos. |
| Instrumental |
Otoscopio, ecógrafo portátil, grapadora, quita-grapas, rollo papel secante, bisturí, porta-agujas, explorador genital, jeringas de 50, 10 y 2 cc., agujas de 2,5 y diferentes calibres.
Material de entrenamiento en armario aparte y colgador: aports, reclamos, collares, bozales, correas de entrenamiento... |
Como una opción, material dedicado a inseminación artificial en fresco, si se utilizase. |
| Antibióticos |
Amoxicilina, Cefalosporinas, Septrin, Enrofloxacina, Gentamicina, Eritromicina, Spray antibiótico, Antiinflamatorios de acción rápida y retard. |
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| Desparasitación |
Drontal Plus, Ivermectina, Levamisol, Panacur, Parasitiven, ----------- |
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| Ojos y oídos |
Colirios, Sueros, Pomadas oculares.
Tratamientos óticos, Colirios. |
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| Suelos y camas |
Paja, Viruta en copos
Serrín.
Stalosan (algas marinas de uso antiséptico). Somos distribuidores y su efecto es antibiótico y antiparasitario.
Lejía + detergente
Sosa cáustica, Salfuman.
Lejía 40 gr/l.
Nunca usamos zotal o creosotas con los perros. |
Uso de la sosa en suelos de exterior, guantes de goma y botas,
1-2% disuelta en agua aplicada sobre suelos, con aclarado minucioso posterior.
El Stalosán es una maravilla de producto, no irrita ni molesta la nariz, restringe las infecciones y mantiene a raya a los parásitos. Nosotros lo usamos a razón
de
100 gr/10 m2 |
| Material de limpieza |
Cañón de calor
Aspirador
Lavadora a presión |
|
La gran lacra del alojamiento colectivo de los perros de caza es la deficiente sociabilización. La reclusión del perro lleva como primer efecto la falta de contacto con su dueño y con las personas en el ambiente normal en el que luego se debe desenvolver. La perrera, de cualquier diseño aniquila la intimidad entre cazador y perro. En el chenil impera una sociedad canina y las relaciones con el dueño tienden a olvidarse si no han sido bien grabadas en la infancia del cachorro. Por eso, hoy más que nunca, llega a ser tan importante el periodo crítico de la sociabilización del cachorro de caza, tanto en perros de escopeta como de rastro o rehala. El imprinting que se prolonga desde los 60 a los 90 días. Ningún perro debería estar fuera del contacto de su dueño y la familia en esa edad. En nuestro caso, hemos llegado a modificar nuestro calendario vacunal para entregar el cachorro al dueño tanto más precozmente como seguridad aporten las vacunas, pues entendemos que es esencial la profilaxis en el cachorro, pero más importante aún será su comportamiento con el propietario. El perro antes de pasar a una perrera, debe haber completado su proceso de imprinting humano -familiar y social- con éxito, de lo contrario ya nunca tendremos un perro afectivo, ni afín a nosotros. Por más que los criadores nos empeñemos en la producción de cachorros equilibrados, el dueño debe valorar el instinto innato del cachorro y convivir durante la fase anterior a los 100 días de vida y adiestrar en la fase posterior. |