|
ADIESTRAMIENTO - EL PERRO DE COMPAÑIA V
Artículo escrito para la revista "Nuestros perros", nº 5 Mayo-Junio 1998
|
SI BIEN ES CIERTO QUE UN "SER" HUMANO O PERRUNO, PUEDE SER VAGO POR NATURALEZA,
NO ES MENOS CIERTO QUE ESTA CONDICIÓN PUEDE SER CAMBIADA MEDIANTE EL ESTIMULO Y OTROS MEDIOS DE COMUNICACIÓN E INDUCCIÓN.
POR CUANTO AL PERRO SE REFIERE, LA COMUNICACIÓN O INDUCCIÓN SOLO SE PUEDE CONTEMPLAR
SI NOS SITUAMOS A SU ALTURA, O LO QUE ES IGUAL,
ACTUANDO EN TÉRMINOS CANINOS Y ESTIMULANDO SUS SENTIDOS DE FORMA ADECUADA
PARA OBTENER NUESTROS PROPÓSITOS
El método natural, está dirigido a todos los perros, sea cual sea su raza y en función con actividades en las que se le quiera emplear más tarde: Vigilancia en el perro de guarda, comportamiento casi humano para el perro urbano, etc.
La edad carece prácticamente de importancia, dada la suavidad del método, que consiste en palabras y caricias, sin ejercer presión. Por lo general, en la mayoría de las razas, un perro de tres meses posee una preparación suficiente para asimilar las primeras órdenes en relación con su futuro comportamiento.
En el comportamiento canino, actúan diversos estímulos:
Herencia genética perteneciente a la especie, así como aptitudes particulares de la raza y de sus progenitores.
Hasta el destete donde el carácter de la madre influirá en el del cachorro.
Métodos de crianza y adaptación a su definitivo domicilio.
Es por tanto importante proporcionar al cachorro un máximo de estímulos a los que deberá reaccionar positivamente a la asociación de "ORDEN - RECOMPENSA". Eliminando de forma progresiva los malos hábitos perjudiciales para la integración del cachorro en la familia "humana".
LA GOLOSINA
Es poco recomendada, pues puede volver al perro goloso y por tanto obeso.
LAS CARICIAS
El perro, animal de manada, aprecia particularmente el
contacto que sirve habitualmente para reforzar las relaciones sociales en la vida salvaje (mordisqueos, lamidos, frotamientos). Después de la buena ejecución de un ejercicio, estas deben ser viriles. Observemos las muestras de amistad entre perros y nos daremos cuenta de que estas llevan una
buena dosis de brutalidad natural.
LA VOZ
Se trata de una caricia oral a través de la entonación usada: poco importan las palabras, con el tiempo el perro distinguirá de por sí, entre "ESTA BIEN AMIGO" pronunciado con una voz suave y tranquila y el ¡NO! enérgico y seco que sonará como un latigazo.
EL JUEGO
Tiene una virtud compensatoria (en tanto en cuanto haya respondido bien a lo que del animal se esperaba) y relajante (pone en movimiento otros mecanismos cerebrales, dejando en reposo los centros de la atención de la memoria).
MUY IMPORTANTE
Las gratificaciones (golosinas, caricias, voz, juego...) tiene que darse inmediatamente después de la ejecución del comportamiento deseado.
La orden debe de ser simultánea para que se fije en la memoria física y psíquica del perro. El perro tiene una memoria asociativa, ligada al momento presente; tan solo puede acordarse de datos netos, precisos y concretos. Su memoria, su "inteligencia", al ser influida por sus sentidos (receptores sensoriales), la "simultaneidad" del binomio "ORDEN-RECOMPENSA" con el acto, es absolutamente necesaria para ser retenida.
LA VIGILANCIA
Es un ejercicio primordial que despertará al cachorro y le hará consciente de su fuerza, de su poder contra los enemigos potenciales. Es la transición ideal entre el juego y la mordida que muchos maestros desprecian.
Ciertos perros que adquieren la edad adulta con un carácter un poco débil, encontrarán en la vigilancia un impulso nuevo, una seguridad que no debieran haber perdido. El cachorro debe tener siempre vigilado al maestro (es decir, estar pendiente de éste a fin de no perderlo de vista). En el curso de un paseo, cuando se distraiga, el maestro aprovechará para esconderse rápidamente. En este momento, el perro angustiado por sentirse solo, le buscará activamente. En cuanto el maestro sea descubierto, felicitará a su cachorro. Al final de una decena de veces, el perro tendrá al maestro continuamente vigilado. Debe vigilar a cualquier extraño sin miedo ni agresividad, desconfianza natural alimentada por la prohibición a los desconocidos de acariciarle u ofrecerle golosinas, etc. A la caída de la noche es el momento en que los instintos son más fuertes para la guarda y es especialmente importante despertar su atención:
a) Cuando alguno pasa cerca de donde nosotros nos encontramos parados.
b) En el coche, cuando una persona extraña se aproxima.
c) Cuando uno de nuestros conocidos llama a la puerta o bien cuando pasa alguien pidiendo, etc.
d) Hacia el crepúsculo, el maestro se interna en un bosque con su perro. Un ayudante realizará el papel de malhechor, va girando lentamente alrededor de ellos, haciendo crujir ramillas y moviendo un trozo de saco sobre el suelo. El maestro debe solicitar la atención de su perro a través de palabras como "atento, atento", repetidas en tono bajo y alarmante. Después de algunos círculos vacilantes, el malhechor atacará tímidamente; después que el perro haya reaccionado, huirá abandonando el saco. El maestro felicitará calurosamente a su perro antes de marcharse del bosque.
e) Despertar su atención no significa desencadenar ladridos histéricos. El perro se debe contentar con un gruñido significativo o un breve ladrido. La vigilancia tiene por objeto sensibilizar al perro ante los acontecimientos exteriores que puedan representar algún peligro para el dueño o su familia. Es simplemente el aviso del instinto de guarda y de propiedad que el animal en estado salvaje obtiene a través de la observación. Es por esta razón que el maestro debe agacharse (a su mismo nivel) y manifestar su desconfianza hablando dulcemente con la entonación deseada.
EL LADRIDO A LA ORDEN
Enseñarle a ladrar a la orden, es enseñarle a callar a la orden. Cada vez que el perro ladra hay que animarle "X muy bien" y en cuanto se calla, se dice "silencio, muy bien".
El aprendizaje del ladrido sin motivo es imposible, es como si se pidiese a un hombre que trabajase duramente sin salario de ningún tipo; eso no tendría ningún sentido para él. Todo ladrido debe de ser justificado según los conceptos caninos basados sobre los reflejos heredirarios: prevenir el acercamiento de un extraño, llamada desesperada del perro abandonado por su manada humana, pide un caramelo o un paseo con un comportamiento lúdico resultado de su infancia.
La emulación provocada por otro perro ya educado, que sirve de mentor, tampoco debe olvidarse. Se coloca al cachorro cerca de ese perro y se ordena "X, ladra". El perro adiestrado ladrará y así incitará al cachorro que, por espíritu de solidaridad y de imitación de la manada, aprenderá entonces a obedecer y a reconocer la orden de un modo indirecto. En el caso del perro adulto, se puede ordenar que ladre antes de entregarle su comida, lo cual funcionará como una recompensa. En cuanto se deja el plato, se ordena "X calla, muy bien".
De ese modo, usted puede darse el gusto de desencadenar los ladridos de su perro en cualquier momento, así como le podría hacer callar si éstos le molestan.
EN EL COCHE
Para evitar que se maree, realizar pequeños trayectos con paradas para jugar un rato.
Enseñarle a no saltar al exterior nada más abrir la portezuela del coche. Debe de esperar a que se le dé la orden: "X baja", esto a fin de no tener un disgusto si paráramos a la orilla de una carretera. Se debe de utilizar la misma orden para invitarlo a subir (deberá sentarse y esperar la orden para saltar al coche).
Deberá tener un sitio preciso y no constituir un riesgo para la conducción.
Será preciso acostumbrarlo pronto a llevar el bozal dentro del coche, pues una vez trabajado su instinto de guarda, en caso de accidente, seguramente no dejaría acercarse a nadie a socorrernos.
Si desea que un extraño para el perro suba al coche, es preciso que el perro descienda de él (encontrando su territorio ocupado; no será peligroso). Para a continuación, hacer por sí mismo la diferenciación entre un invitado y un enemigo.
ACOSTUMBRARLO A LLEVAR BOZAL
A edad temprana, el hocico no esta todavía desarrollado del todo, por lo tanto no le molestará si elegimos un bozal de adulto.
Este ejercicio no debe ser sinónimo de tortura, es preciso realizarlo a la hora del paseo (ligado a cualquier cosa agradable).
Hay que procurar desviar su atención: Hacerle trotar, realizar medias vueltas frecuentes.
Habituarlo: 5 minutos por día, antes del paseo, antes de las comidas, en el curso de un juego de persecución en el campo, en el jardín, etc.
EL SALTO
El salto no se debe practicar con un perro menor de un año, pues se pueden dañar los huesos y tendones del cachorro.
Lo más fácil es ejercitar con el perro atado, corriendo al lado izquierdo del guía, comenzando por alturas bajas (10 a 15 cm) y se repetirá este ejercicio 2 ó 3 veces, sin olvidar jamás felicitar al perro.
Cada varios días, se aumentará progresivamente de 10 en 10 cm. la altura del obstáculo. Se realizará 2 ó 3 veces en cada sesión. Si se ejercitara muchas veces seguidas, el perro perdería el gusto por saltar, es muy importante dosificar bien la duración de los ejercicios.
Si el guía, desde el principio, en el momento del salto, condiciona al perro a la orden de "HOPP", será difícil que el perro rehuse el obstáculo.
ando el obstáculo alcance una altura que no le sea posible al guía saltar con el perro, se correrá con mayor velocidad, haciendo como si fuera a saltar, pero pasará pegado al obstáculo, mientras que el perro salta a la voz de "HOPP".
Cuando ejecute este ejercicio a la perfección, será el momento de iniciarlo sin correa.
Se corre comoantes, ahora con el perro suelto hacia el obstáculo. Mientras el perro salta, el guía se para y rápidamente se coloca tras el obstáculo. El guía golpeará con las manos sobre el obstáculo diciendo "aquí", para que el perro dé el salto de vuelta, se volverá a decir "HOPP". El guía se moverá andando de espaldas algunos metros, para dejarle espacio para aterrizar. Animará al perro a acudir a él, moviendo las manos y diciendo "aquí".
INDIFERENCIA ANTE RUIDOS
Algunos reflejos pueden quedar fijos en el perro después de experiencias negativas.
Veamos el ejemplo de un futuro perro de caza que es sometido de forma brutal al ruido de los disparos, ¡Un perro de
caza no debe tener miedo a los disparos!. Es una reflexión cierta, el problema está en aplicar el método adecuado.
Tenemos el "método" aplicado por el maestro que ignora la más elemental psicología canina:
Ata el cachorro a un árbol y comienza a disparar al aire con una escopeta o pistola de fogueo de 9 mm.
El cachorro reacciona con terror ante ese estruendo ensordecedor para su oído muy desarrollado en el cual, los sonidos toman un volumen considerable.
Tira de la cadena, intenta escapar, lloriquea. Estas sesiones se repiten 5, 10, 20 ... veces.
Resultado:
El cachorro se vuelve sensible a los disparos y ruidos similares para toda su vida, provocándole situaciones de angustia la simple visión de una escopeta o pistola.
Método idóneo:
1° Los disparos deben ser progresivos en distancia e intensidad, pistola infantil de pistones, de fogueo de distinto calibre (6-8-9 mm.).
2° Los disparos deben de ser relacionados con algo que resulte agradable: Durante una comida, antes del paseo, durante el juego, etc.
Asistir a fuegos artificiales, ferias (petardos, cohetes) calles con mucho tráfico, etc. paulatinamente y sin abusar.
Los ejemplos que se describen no son limitativos; se trata de que el maestro observe y conozca perfectamente a su perro antes de poder aplicar el método idóneo con la máxima eficacia.
Fuente: Revista "Nuestros perros", nº 5 Mayo-Junio 1998 |