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ADIESTRAMIENTO - EL PERRO DE COMPAÑIA VI
Artículo escrito para la revista "Nuestros perros", nº 6 Julio-Agosto 1998
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EN LAS PRIMERAS LECCIONES
SE PROCEDERÁ ESTANDO EN SITUACIÓN DE PARADO A MEDIDA QUE NUESTRO PERRO AVANCE EN EL EJERCICIO. SE PRACTICARA ALTERNATIVAMENTE CAMINANDO.
SENTADO Voz de mando «SITZ»
Este es un ejercicio fácil de enseñar al perro, tanto con correa como sin ella, pero al igual que los demás, al principio debe ser iniciado siempre con la correa.
En las primeras lecciones, se procederá estando en situación de parado pero a medida que el perro de muestras de asimilar lo que de él se requiere, deberá practicarse alternativamente caminando; debiendo procurar al principio practicarlo sólo marchando en línea recta. Ya más adelante, el perro deberá adoptar esta posición sin abandonar su situación posicional y sentido de la marcha. Lo primero es que el perro aprenda lo que significa «SITZ». Desde un principio se dirá el «SITZ» de manera alargada, para que más adelante el perro no lo confunda con «PLATZ».
Comenzaremos como ya se ha dicho, parados y con el perro en posición de junto al amo. La correa en la mano derecha, más bien corta y un poco tensa. A partir deaquí, debemos sincronizar los movimientos y la orden verbal de forma tal que todo sea un solo estímulo.
La mano derecha con la correa ejercerá una leve presión hacia arriba y hacia atrás; la mano izquierda bien abierta presionará hacia abajo y hacia delante sobre la grupa. Simultáneamente, se emitirá la orden verbal «SITZ» de forma extendida. Conseguido el propósito, se continúa con la mano izquierda sobre la grupa acariciando suavemente el lomo y felicitando al perro, la mano derecha debe abandonar toda presión, incluso se puede soltar la correa para sujetar por el collar, acariciando y sujetando al mismo tiempo al perro mientras se le prodigan palabras afectivas, con lo que superará toda impresión de fuerza que ha sentido por el empuje en la grupa.
Es muy importante ejercer la presión de las manos en la forma indicada ya que de no hacerlo, puede incurrirse en varios errores, tales como que el perro se desplace hacia adelante, se siente ladeado o muy separado.
El guía se quedará junto al perro varios minutos, atento a que éste permanezca sentado. El guía tiene que permanecer tranquilo, es preferible que esté algo más de tiempo quieto, que interrumpir el ejercicio demasiado pronto. Si se levanta antes de que se le ordene, se pondrá enseguida la mano en la grupa, diciendo «SITZ». Una vez conseguido que el perro permanezca sentado durante varios minutos, podemos comenzar a separarnos de él, pero sin soltar la correa. La separación debe iniciarse muy lentamente, siempre de cara al perro y no más allá de un metro. Nos moveremos a pequeños intervalos alrededor del perro regresando a su lado en la posición inicial. La práctica de ésta fase del ejercicio se repetirá una o dos veces, tras lo cual es aconsejable regresar junto al perro y soltarle un rato.
El incremento de la distancia entre perro y amo debe hacerse progresivamente y siempre de cara al perro. Cuando tengamos la seguridad de que no se moverá con una separación de varios metros de frente, se puede comenzar a darle la espalda; es aconsejable volver a distancias cortas como al comienzo del ejercicio.
CAMINAR AL LADO Voz de mando «FUSS»
a) Con correa
b) Sin correa
a) Este ejercicio tiene por objeto conseguir que el perro camine lo más junto posible a su amo, de forma normal y en cualquier lugar o circunstancia, con alegría y siempre atento.
La posición correcta es: El perro situado al lado izquierdo, más concretamente, con el hombro derecho del perro rozando la rodilla izquierda del guía. La correa se mantendrá floja y en la mano derecha, aproximadamente a la altura de la cintura.
Inicialmente caminaremos sólo en líneas rectas. La mano izquierda tiene en esta fase la importante función de alentar y animar al perro durante la realización de los ejercicios. En las prácticas se le darán al perro oportunidades de hacerlo mal y esto dará lugar a correcciones, éstas se harán mediante un firme y seco tirón de la correa cuando el perro se adelante, e inmediatamente aflojar ésta, cuanto está en posición recta. Es preferible un tirón firme y seco a su debido tiempo que muchos pequeños tironcitos durante largos períodos. Las caricias y palabras de aliento cuando lo hace bien, deben ser usadas con el mismo vigor. De esta forma, la diferencia entre el bien y el mal, pronto le hará comprender la posición que debe ocupar. Si por el contrario, el perro tiende a rezagarse, se le animará con gestos y palabras de aliento e incluso acelerando el paso o invirtiendo la marcha.
A medida que el ejercicio progresa, deberán introducirse variaciones en el ritmo de marcha, esto es, lento y rápido alternados con el normal. Cuando el perro domine esta fase inicial, será el momento de incluir los giros hacia la derecha e izquierda y la media vuelta o inversión de marcha. El ejercicio de sentarse lo practicaremos durante la enseñanza de caminar al lado. Siempre al detenernos, le ordenaremos «SITZ», de esta forma veremos como, transcurridas unas clases, al detenernos no será ya necesario ordenárselo. Si se sienta separado, adelantado o atrasado, lo corregiremos diciéndole ¡JUNTO! y al mismo tiempo lo aproximaremos con nuestra mano izquierda a la posición correcta, es decir, sentado junto a nuestra pierna izquierda o le obligaremos a levantarse y sentarse correctamente con la orden «SITZ», una vez adoptada la postura correcta le alabaremos: ¡muy bien!.
En los cambios de velocidad y dirección muy acusados, daremos la orden de «FUSS» para avisarle de ese cambio brusco.
A medida que adquiera práctica aumentaremos las dificultades caminando en zig-zag, círculos cerrados hacia fuera, ángulos rectos y giros a pie firme.
b) Como señal auditiva para este ejercicio se aplicará también la orden de «FUSS».
Debe marchar como cuando va con correa, o sea, con su hombro a la altura de la rodilla izquierda del guía. El perro se suelta mientras camina, la correa permanecerá en la mano del guía para que el perro no se dé cuenta de que está suelto. La correa rozará durante la marcha el cuerpo del perro. Mientras se conduce se sujeta y suelta de vez en cuando al perro, así no sabrá si va libre o enganchado. Igual que en el ejercicio de conducción con correa, se empieza por caminar en línea recta. Cuando domine el ejercicio, se ejercitará haciendo curvas y cambios de ritmo. En los giros a la izquierda, la rodilla del guía empujará al perro en la dirección deseada. En la vuelta a la derecha se acaricia la cabeza del perro, con lo que queda muy próximo al guía. También se utilizará la orden «FUSS» durante los cambios de ritmo. Se pronunciará de modo imperativo si el perro no se adapta enseguida al paso del guía. Cuando el perro haga el ejercicio satisfactoriamente, no llevará la correa en la mano.
El perro que marcha pegado a su guía sin apartar de él sus ojos con atención, muestra el cuadro armónico de la buena comprensión entre hombre y perro.
A modo orientativo y para conseguir con rapidez que el perro camine bien junto al guía, podemos valernos de una pared en cualquier calle, un seto o cerca, dejando entre ésta y el guía, el espacio casi justo para el perro; de ésta forma, sólo tendremos que procurar corregir sus retrasos o adelantos.
Fuente: Revista "Nuestros perros", nº 6 Julio-Agosto 1998
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